Horario cortado.

¡Ay sus reformas laborales!
Jamás a favor de la vida.
tu jefe tose arenas movedizas
y tú sonríes sangre del bolsillo
aprietas el gatillo de aquel ímpetu
que alguna vez
fue un gran recreo
pueblas de escombros tu esencia
y te arrastras por tu voz
-en sentido opuesto de ti mismo-
sosteniendo en tus desvelos
aquellas arenas movedizas
finalmente
de vacío en vacío
transcurres
de espaldas al concierto de la vida
tejiendo el hilo invisible de la subsistencia
hasta acabar
derrumbándote
sobre lo que el corazón no dicta
así
es como el sistema
raja
el fulgor de una persona…
