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Crónica de una muerte anunciada

redondos - Indio Solari-
redondos – Indio Solari-

Cómo marca este momento histórico, el resurgimiento de lo individual por sobre lo colectivo está teniendo su apogeo en la más mezquina de las realidades. El día de ayer, 5 de junio, pasa a la inmortalidad Carlos Alberto Solari, indio para sus adeptos, en una suerte de razonamiento cronológico, es totalmente esperable que, ante la ascensión de figuras que del egoísmo hacen bandera, y de la patria patrimonio, haya un repliegue de lo popular, lo colectivo, lo contracultural.

Cierto es que, lejos quedaron aquellos espacios de expresión contra hegemónica que dieron origen al fenómeno de Patricio Rey y sus redonditos de ricota, sin embargo también es imposible no reconocer su contribución a la creación de una identidad nacional, arriesgo sin miedo a errar, que no ha nacido en este suelo sujeto alguno que desconozca la existencia de las misas ricoteras, esas que siempre terminan con el humo de los fuegos de oktubre.

Los redondos, el peronismo, el fútbol, son de algun modo esas cosas que hacen que otros nos miren de reojo, con esa mezcla de desconcierto y envidia, de querer entender entender, pero mucho más aún querer pertenecer, y es que no hay contraste de calibre para encontrar en otros lares figuras tan representativas.

Desde las ranchadas en la esquina, hasta el turismo cultural de una burguesía incómoda, la poesia de Solari supo dotar de sentido el ser argentino, peleando a esa identidad que se forjó a fuerza de negar lo propio e imitar lo ajeno, y construyendo con lunfardo y metáfora uno de los pocos refugios para la reflexión y contención, en una sociedad que castiga con violencia setentista y desinterés noventero a quienes no encajan en esta dinámica de compra/venta, es allí que encontramos la explicación de que la juventud por momentos no encontro mayor representación que ese tipo misterioso de lentes de sol.

Con sus contradicciones, que son las nuestras, y negando a quien lo presencié la posibilidad de ser indiferente, el indio Solari forma parte de un olimpo singular, el de aquellos que solo se entienden despojándose del entendimiento y entregándose al sentimiento. Es que, en esta lógica de mercado, en que se es, si se tiene, el indio Solari logró construir con el barro de las barriadas que no saben de asfaltos, un orgullo colectivo que fue remera, tatuaje y bandera, es por eso errático o poco descriptivo hablar de la partida del indio Solari, por qué si, nadie sería tan imbécil de negar su muerte, pero nos sobran argumentos para decir que el indio vive en esas palabras que le puso a lo que sentimos y no sabemos describir.

No importa que los hermanos Vicario no quieran realizar cristianas ceremonias en la casa rosada, o en un congreso repleto de representantes que no representan, hay al menos 2 grandes cuestiones que ellos ignoran, la primera es que el pueblo no equivoca sus lágrimas y la segunda es que “nadie es capaz de matarte en mí alma”.

Que descanses en paz Carlos, y gracias por todo lo que me diste, aún cuando renegaba de ello.

Daniel Martin

Profesor en ciencias políticas. Licenciado en educación de adultos. Estudiante de Literatura. Obrero, militante.